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domingo, 6 de outubro de 2013

Historia IV

Esta mañana me levanté temprano, y como de costumbre, me puse un jean sin ropa interior, una remera blanca y una par de zapatillas. No me peiné. Desayuné un café y dos medialunas. Tenía que estar a las 8:30 a.m. en la casa de mi profesor de guitarra, así que agarré mis cosas y salí apurado.
Mi profesor de guitarra se llama Pablo. Tiene treinta años, es rubio y de ojos claros, y tiene un cuerpo bien marcado. Pablo también es gay, pero tiene pareja. Muchas veces cuando llego su pareja se va al trabajo.
Esta mañana llegué, toqué timbre y me recibió Pablo. Me hizo pasar, me pidió que me siente en el living, donde tocamos siempre, y fue a preparar café. Yo suponía que la pareja de Pablo no estaba, pero apareció en el living.
Ahí estaba yo, sentado en el sillón, viendo a la pareja de Pablo desnudo. Pude verle una pija enorme, muy gruesa y larga. Lo vi y me calenté. Me miró sin preocuparse y se agarró la pija. Miré a Pablo a que venía de la cocina y se sonreía. Volví a mirar esa hermosa pija que tenía enfrente y le pedí que se acercara.
Empecé a mamar esa pija. Pude sentir cómo se endurecía en mi boca y el gusto a leche que ya tenía de alguna otra cogida. La mamé con ganas. La mamé hasta dejarla toda babeada, hasta casi vomitar.
Pablo se desprendió el pantalón y puso su pija frente a mi cara. Era una pija que si bien no era larga, era una pija muy gruesa. La mamé, la mamé con tantas ganas como a la pija de su pareja. Las dos pijas tenían gusto a leche. Mi boca estaba llena de sabores. Podía sentir el gusto a leche de otras cogidas y el gusto de los líquidos preseminales mezclarse en mi boca.
Chupé esas dos pijas un buen rato, hasta que las dos estaban casi completamente lubricadas con mi saliva. Me saqué la ropa y seguí mamando la pija de Pablo mientras su pareja me pasaba la pija por el culo. Podía sentir como me dilataba y que necesitaba esa pija adentro mío.
Me pasó la pija y me escupió el culo varias veces hasta que me la metió. Pude sentir toda esa pija entrando, casi destrozándome a medida que me penetraba. La metió toda y la sacó. Hizo lo mismo varias veces hasta que empezó a cogerme fuerte. Mientras él me cogía yo le chupaba la pija a Pablo.
Cuando la pareja de Pablo sacó la pija de mi culo, Pablo me pidió que me sentara sobre la pija de él y me cogió así. Cuando me penetró sentí que era algo enorme destrozándome el ojete. Me cogió duro hasta que me pidió que me pusiera de rodillas en el sillón sacando cola.
Cuando me acomodé en el sillón como me lo había pedido, empezaron a tocarme el ojete, a meterme los dedos y abrirlo con los dedos como si fuesen ganchos. Me escupieron adentro del culo y me penetraron varias veces. Cuando el culo me quedó bien dilatado me metieron las manos.
Sentía que mi culo se iba a desgarrar, pero explotaba de placer. Cuando dejaron de hacerme eso me pidieron que me siente sobre la pija de la pareja de Pablo para poder penetrarme los dos juntos. Mi culo estaba súper abierto y dilatado. Dolía, pero era muy placentero.
Me cogieron así hasta que estuvieron cerca de acabar, que me pidieron que me acomodara como antes en el sillón para acabarme ambos en el culo. Me acabaron y mearon adentro. Sentir todo eso adentro me hizo explotar de placer. Sentir toda esa leche y meada recorriendo mi culo fue hermoso, tan hermoso como cuando me hicieron comer mi propia leche metiéndomela en la boca los dedos hasta tocar mi garganta.

terça-feira, 11 de junho de 2013

I love...

I love what I love because I could create it, I could destroy it and I could re-create it.

 I love what I love because love is a flame that arouses the soul and that destroys the rest.

I love what I love because love is combustible, is flammable, I love what I love because love can be sane or pull us to insanity. 

Amo

Amo lo que amo porque pude crearlo, pude destruirlo y volver a crearlo.

 Amo lo que amo porque el amor es un fuego que calienta el espíritu y arrasa con todo lo demás.

Amo lo que amo porque el amor es combustible, es inflamable, porque puede ser sano o llevarnos a la locura.

Amo

Amo o que amo porque pude criá-lo, pude destruí-lo e voltar a cria-lo.

 Amo o que amo porque o amor é fogo que esquenta o espírito e arrasa o que resta.

Amo o que amo porque o amor é combustível, é inflamável, porque pode ser sano ou levar-nos à loucura.

quarta-feira, 16 de janeiro de 2013

Historia III


Que precioso el precio que pagué por las masas de esta merienda. Rudy, es el que las cocina. Rudy cocina en su casa. Uno va, encarga lo que quiere y vuelve más tarde o al día siguiente para retirar lo que ha pedido. Había encargado ayer masas y una torta, y hoy fui a retirarlas.
Rudy es rubio, de piel clara y ojos verdes. Tiene un cuerpo robusto que en sus vestiduras de cocinero excita a cualquiera de solo mirarlo. Llegué a su casa, vive en un departamento, toqué timbre y bajó a abrirme. Me pidió que pasara porque aún no había terminado de preparar el pedido aunque lo tenía listo.
Subí con él por el ascensor. Tuvimos una charla corta pero no incómoda. Cuando entramos en su departamento metió las masas en una bolsa de cartón y envolvió la torta que le había pedido. Se acercó con las dos cosas en las manos sin darse cuenta que no podía agarrar el dinero. Fue una situación perfecta para agarrar el dinero y meterlo en sus bolsillos de manera suave, haciendo que mi mano estuviese realmente cerca de su pija, invitándolo a excitarse con aquel leve pero insinuante movimiento.
Lo miré a la cara y noté como entre sus piernas crecía algo, mordí mi labio al mismo tiempo que agarré los pedidos y los puse sobre la mesa otra vez. Lo miré fijo y con una mano empecé a tocarle la verga por encima de la ropa. Noté como rápidamente su pija se puso rígida y empecé a besarlo. Lo besé en la boca y en su cuello. Lo besé en sus orejas y sin dejar de tocarle la pija conseguí que se sacase su remera.
Pasé mi lengua por sus labios, por su cuello, sus tetillas, y marqué un recorrido húmedo que me llevó hasta su pija. Cuando tuve si pija en mi cara pude sentir el exquisito olor del líquido preseminal. La mamé con mis mayores ganas, la llené de saliva. Le chupé los huevos y volví por su pija.
Cuando terminé con la mamada Rudy me puso de pie y me tiró sobre un sillón. Me puso en cuatro y empezó a lamerme el culo. Me chupo mi culo y me tocaba la pija. Sentía en mi culo como las exquisitas caricias de su lengua humedecían todo y eran seguidas por unas ásperas caricias que me hacía con su barba. Me abría el culo con las manos para poder meter su lengua y poder chupar mucho más profundo.
Tenía mi orto dilatado y estaba embriagado en el placer de aquel hermoso beso negro cuando Rudy se recostó en el sillón e hizo que me acomodara de tal manera que yo podía chupar su pija y llenarla de babas al tiempo que él seguía pasando su lengua por mi culo y empezaba a meterle los dedos.
La escena se mantuvo hasta que hube dejado su pija bañada en babas y entonces me dejó posicionado en cuatro para poder meterme la pija hasta el fondo de mi culo. Sentí el dolor de la penetración seca, ¡Ah, pero que delicia! Sentía como Rudy me cogía y con sus movimientos cómo sus dos huevos golpeaban contra mí.
Me cogió en cuatro por un buen rato hasta que me pidió que me sentara sobre su pija y me meneara sobre ella. Hice esto varias veces, pero me hacía levantar y me cogía sentado. Fue en esa posición que Rudy estuvo cerca de acabar y me pidió que me parara para poder cogerme parado y acabar así dentro de mi culo. Rudy acabó en mi culo y sacó su pija de allí dejando que su leche chorrease por mi ojete y cayese al suelo. Luego de eso me llevó al baño y me metió en la bañera. Me pidió que le chupase la pija otra vez, cosa a la que no me negué.
Mamé la pija de Rudy llena de leche por unos momentos, hasta que dejé de sentir el gusto de su semen y comencé a sentir gusto a meada. ¡Me estaba meando la boca! Sacó su pija de mi boca y meó la cara, el tronco y otra vez la boca. Cuando terminó de mear me puso nuevamente en cuatro dentro de la bañera y empezó a tocarme el culo, a meterme los dedos hasta que me metió su mano entera y la sacó de golpe. ¡Que placer! Le pedí que hiciera aquello otra vez para masturbarme y correrme.
¡Ah, que placer haber ido a lo de Rudy! ¡Que buen precio pagué por estas masas que como mientras tomo mi té!

terça-feira, 25 de dezembro de 2012

Historia II.



Siempre disfruté del sexo. Amo el sexo. Siempre he dicho que el sexo malo no existe porque es bueno por el solo hecho de ser sexo. De todas maneras la idea no es filosofar sobre sexo. Muy por el contrario, mi idea es contarles aquella maravillosa escena de la que gocé luego de haber descubierto en el voyeurismo uno de mis más grandes placeres.
Luego de haber probado casi todo lo que pude en materia de sexo descubrí que podía gozarlo tanto fornicando como simplemente viendo como otros lo hacían. El mejor recuerdo que guardo de aquellas prácticas del voyeurismo fue cuando una pareja de amigos y mi marido fornicaron entre si.
Estábamos los cuatro vacacionando en una cabaña. Era invierno y afuera estaba todo lleno de nieve. La noche era maravillosa. El olor de la madera, el calor de la chimenea y el vino seducían a cualquier criatura a cualquier práctica sexual.
Habíamos tomado ya lo suficiente como para que empezáramos con lo que debíamos hacer. Marcos y José, nuestra pareja de amigos, empezaron a besarse frente a la chimenea. Se fueron calentando cada vez más, y empezaron a acariciarse sus partes. Mi marido y yo mirábamos como los hombres se tocaban y besaban de manera caliente mientras ambos nos pajeábamos.
Marcos y José habían quedado desnudos con sus pijas totalmente erectas. Echaron una mirada a nosotros que claramente se traducía como la invitación a un festín. Lo miré a mi marido y le pedí que fuera. Mi marido y Marcos besaban intensamente a José, quien parecía que iba a entregar su culo a voluntad de los dos machos que le manoseaban como a una puta.
Tocaron todo el cuerpo de José mientras lo sometían a su voluntad. Lo obligaron a mamar sus pijas y a regalar su culo para que lo chuparan y le metieran sus dedos como tuvieran ganas. José era un solo gemido de placer. Yo me masturbaba mientras veía las expresiones que causaban en el rostro de José aquellas mezclas de dolor y disfrute a las que estaba siendo sometido.
Cuando el culo de José estuvo lo suficientemente abierto como para que le entraran aquellas dos majestuosas vergas Marcos y mi marido empezaron a cogerlo. Primero Marcos, luego mi marido, mas tarde descansaban y hacían que les mamara la verga, luego volvían a cogerlo de a uno por vez, y cerca del final del coito le penetraron el ojete con las dos vergas al mismo tiempo. ¡La cara de José era una maravilla! ¡Explotaba de dolor y de placer! Sus gritos eran tan estimulantes… Recuerdo como les advertía que estaba cerca de largar su leche suplicando que siguieran cogiéndolo así hasta que acabara.
Le metieron y le sacaron las pijas de su culo dos o tres veces para hacerlo acabar, cosa que consiguieron sin mucho trabajo porque José estaba que no aguantaba más. Luego de eso Marcos se puso frente a José e hizo que lo mamará hasta que le llenó la cara de leche. La cantidad de leche que había sobre sus labios y sus mejillas era mucha, lo suficiente como para ponerle un poco en la boca y otro poco en el ojete.
Marcos pasó la mano por la cara de José y sacó un poco de leche que llevó hasta el culo que mi marido aún se estaba cogiendo, le indicó a mi marido que sacara su pija y pasó su leche por el culo de José a modo de lubricante. Le pidió a mi marido que siguiera cogiéndolo para meterle con la pija la leche de ambos en el culo. Mi marido accedió, pero la excitación que le produjo esto hizo que eyaculase pronto.
¡Ah! Que maravilla de escena había presenciado. Explotaba de placer y no bastaba tocarme la pija que necesité meterme una mano en el culo para terminar largando mi leche sobre el suelo. Esta historia me ha valido muchas pajas cada vez que la recuerdo… Las caras y gritos de José eran magníficos. El olor a sexo estaba en toda la sala, y yo podía verlo sin preocuparme por ser descubierto. ¡Que delicia!

sábado, 22 de dezembro de 2012

Historia I.


Recuerdo aquella noche, fue en julio. Hacía mucho frío y yo estaba en casa con Manuel, un amigo de mi novio. Durante la tarde Manuel y yo habíamos ido juntos a hacer compras para la cena. Era el cumpleaños Fede y queríamos darle una sorpresa: Una cena para sus amistades más íntimas luego del trabajo.
Me acuerdo que cuando fuimos al super, Manuel tuvo algunos gestos extraños para conmigo. Me sedujo. Hicimos las compras apurados y fuimos al departamento. Una vez allí cuando empezamos a vaciar las bolsas de las compras nos rosamos varias veces las manos hasta que en un momento, cuando solo quedaba sacar un producto de la última bolsa, lo tomamos al mismo tiempo y nos miramos de manera profunda.
Lo que siguió fue algo muy pasional: ambos comenzamos a besarnos y a recorrer con las manos el cuerpo del otro. Nos acariciamos fuertemente los genitales hasta que nuestros penes estuvieron gloriosamente erectos. Nos acariciamos con ardor y poco a poco comenzamos a sacarnos la ropa.
Manuel me sacó la remera arrancándola en pedazos. La brutalidad con la que la arrancó me hizo sentir cómo las costuras de la tela me quemaban la piel al desgarrarse. Yo le desprendí despacio el cinturón y metí mi mano en su bóxer para poder tocarle la pija. Estaba dura como una piedra y totalmente mojada con el líquido preseminal.
Cuando dejé su pija completamente desnuda me agarró por la cabeza y me obligó a arrodillarme para mamarla, a lo que accedí con gusto. Chupe tanto su pija como él me lo permitió. Cuando me dijo basta hizo que me sacara los pantalones y me puso en cuatro. Empezó pasándome la lengua por el culo y terminó metiéndome varios dedos. Hizo esto hasta hacerme suplicarle que por favor me cogiera.
Cuando empecé con mis súplicas, a pedirle que por favor me penetrara, sacó su cara de mi culo y apoyó su pija donde antes pasaba su lengua. Me dio algunos chirlos en las nalgas, y luego, tomándome firmemente por la cintura, me penetró profundamente haciéndome sentir un dolor placentero. Me cogió en cuatro un buen rato y luego me pidió que me pusiera de pie contra la pared. Allí volvió a penetrarme varias veces hasta que el placer lo inundó y se le hizo inevitable llenarme el culo de leche.
Mi culo rebalsaba de leche y yo explotaba de placer. Le pedí que lamiera aquel elixir que chorreaba entre mis nalgas y seguía hasta caer por mis bolas, y que pasara su lengua por el agujero de mi culo para masturbarme hasta poder llenarle la boca de leche. Cuando llegué al punto que el placer me hizo explotar inundé su boca con mi leche y le pedí que me besara.
Luego de haber cogido nos tiramos a descansar en el sillón del living. Poco después, repuestos de nuestro desliz, nos dimos una ducha juntos. Preparamos la cena y esperamos a Fede, que iba a llegar acompañado por una compañera de trabajo de la cual era muy amigo. Cenamos los cuatro, y una vez terminada la cena Manuel y la amiga de Fede se retiraron dejándonos a Fede y a mi libres para gozar de nuestra intimidad.
Fin.